ESA FRASE QUE TE PUEDES AHORRAR (II): No pienses en eso

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ESA FRASE QUE TE PUEDES AHORRAR (II): No pienses en eso

 

Vamos con el segundo artículo de la serie #esafrasequetepuedesahorrar y en esta ocasión la elegida, por abrumador uso y abuso social es “No pienses en eso”.

PRIMER VERDAD ABSOLUTA:

No se puede no pensar. Los seres humanos estamos programados para pensar, es una de las características que nos diferencian del resto de seres del mundo animal. Pensamos porque tenemos un cerebro evolucionado preparado para ello.

Es imposible no pensar porque es fundamental para la supervivencia. Es imposible no pensar y cuanto más tratemos de evitarlo será peor.

 

SEGUNDA VERDAD ABSOLUTA:

No hay un interruptor para dejar de pensar, encendido ahora pienso, apagado ahora no pienso. Ojalá.

 

No tenemos un botón para dejar de pensar                          Imagen: aytuguluturk Pixabay

Cuántas veces me habrán preguntado en la consulta, “¿no hay un botón para apagar mi cabeza?” Y siempre contesto lo mismo, “yo no lo conozco y los Reyes Magos creo que no lo traen. Si existiera creo que ya lo habríamos descubierto”.

 

TERCERA VERDAD ABSOLUTA:

Podemos elegir de forma consciente en qué quiero pensar pero no podemos elegir de forma consciente en qué no pensar. Hagamos una prueba, un clásico, ¿en qué piensas si yo te digo ahora, no pienses en un elefante? No pienses en un elefante, por favor, no pienses en un elefante.

Ha quedado más claro, ¿verdad?

Quizás con la práctica de la meditación podemos aprender a no quedarnos atrapados en un pensamiento, a no quedarnos dando vueltas en esa lavadora mental que a veces es nuestra mente centrifugadora de pensamientos. Pero incluso meditando, tratando de llevar nuestra atención a la respiración por ejemplo, nos puede llegar el pensamiento de “ah, paré de pensar por instante” y… volvemos a jugar con los pensamientos.

 

CUARTA VERDAD ABSOLUTA:

Decirle a una persona que lleva días, puede que meses, dándole vueltas a algo que no piense en eso va a provocar que esa persona se sienta idiota, incapaz, frustrada y más perdida aún en sus pensamientos. Es posible que incluso se sienta avergonzada y con total seguridad, incomprendida.
¿Cuántas veces habrá tratado esa persona de no pensar eso o de no pensar tan negativo? ¿Cuántas veces esa persona habrá intentado no ponerse en el peor de los escenarios posibles? Porque la mente siempre nos pone en lo peor.
Esa persona, ese amigo, esa compañera, ese familiar, habrá intentado de todas las formas que conoce y con todas sus fuerzas no pensar en negativo o parar de pensar, y el que nosotras le demos ese gran consejo sólo le va a hacer sentirse más frustrada, más incapaz y más agobiada.

 

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Entender que el pensamiento es sólo el resultado de un malestar emocional. Que no podemos dejar de pensar si sentimos mucho miedo o vergüenza o inseguridad o pena o enfado… Cualquier emoción que sobrepase nuestra ventana de tolerancia desencadenará un torrente de pensamientos. Como si de tantas burbujas en una botella el tapón estallara y ya no pudiera contener tanta agitación. Así funciona nuestro cerebro.

 

Y sobre todo, hemos de ponernos en el lugar de la otra persona. Sea lo que sea lo que le está pasando no lo puede controlar y lo que hemos de hacer es acompañar el sentimiento de agobio, angustia y malestar.

 

¿Cómo se acompaña a las personas?

Presencia, escucha, interés genuino,
comprender sin juzgar,
acompaña y compadece

presencia: parece obvio pero para poder acompañar hemos de estar presentes y conectados a la otra persona. A veces podemos mirarla, incluso poner una mano en un hombro, la espalda… Siempre que la otra persona se sienta cómoda y que sienta que puede confiar.

escucha: atiende, no estés en dos cosas a la vez, deja el teléfono móvil.

interés genuino: pregunta, interésate de verdad por su problema y lo que piensa y siente.

comprende sin juzgar: quizás a ti no te pasaría, quizás tú no pensarías eso o no te sentirías así pero la persona que está delante de ti está en ese momento, su momento.

acompaña y compadece: sería algo así como “no tengo ninguna solución pero me doy cuenta de que lo estás pasando mal, veo tu agobio y tu sufrimiento y aquí me tienes para acompañarte en eso”.

 

Espero que te haya ayudado. Me encantaría que me lo contaras. Y si eres de esas personas que le da muchas vueltas al coco, bienvenido a un gran club pero quizás puede ser el momento de buscar un poco de ayuda profesional para poder bajar un poco el ruido mental y empezar a sentirte un poco mejor, más libre.

Hasta una próxima entrega de #esafrasequetepuedesahorrar recibe un abrazo sentido

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