16 octubre, 2017

Cómo ayudar a los niños valientes que han sufrido acoso

Seguro que todos hemos visto en televisión la campaña “Se buscan valientes”, una necesaria y acertada campaña contra el acoso escolar en la que se pretende apoyar y animar a los niños y niñas a que ayuden a otros que pueden estar sufriendo acoso “bullying”.  Pero ¿quién es valiente?

¿Quién es valiente, el niño que sintiéndose seguro y capaz se enfrenta al acosador o el niño que siendo acosado día tras día sigue acudiendo al colegio? ¿Quién es más valiente, el que se tira del paracaídas con ilusión y sin temor o el que teniendo miedo a las alturas se asoma a un balcón?

No podemos permitir que el niño o niña que no se enfrenta a aquello que teme crea que no es valiente, es decir, que es un cobarde. Es importante que los niños sepan que el miedo es una emoción normal, que nos ayuda a protegernos, si no tuviéramos miedo meteríamos la mano el fuego o andaríamos saltando por los tejados.

Sobre todo hemos de transmitirles la idea de que miedo-valor están conectados, uno no puede estar sin el otro.

En esa maravillosa campaña se habla también de apoyar al “débil” pero de nuevo pregunto. ¿Quién es el débil? Tengamos bien presente que los niños que sufren acoso son unos supervivientes. Y los supervivientes son fuertes, resistentes, tenaces y también valientes. Esto deben saberlo ellos.

Hemos de ayudar a los niños a recuperar al héroe que todos llevan dentro.

Los niños que sienten miedo, ya sea porque han sido acosados o cualquier otro motivo, necesitan sentirse fuertes, valientes y seguros. Podemos ayudarles a conseguirlos con sencillos ejercicios:

  • Pídele que se ponga de pie frente a ti y que note qué partes de su cuerpo le ayudan a no caerse al suelo. Dale tiempo a que haga un pequeño escáner corporal para que se haga consciente de dónde se siente fuerte, de qué le sostiene. Que se haga consciente de que en su cuerpo reside fortaleza.

 

  • Puedes pedirle luego que imagine que está frente a eso que teme, puede ser cualquier cosa y con eso en mente dile que te empuje. No se trata de que te tire, te pegue o suelte enfado, se trata de que note su cuerpo empujando, sus brazos y cuerpo fuertes, sacando fuera de sí eso que teme. Que se sienta capaz de ganar y triunfar.

 

  • Puedes recordarle alguna situación que el niño o la niña logró superar con éxito. Que la traiga a su mente y que te diga cómo se siente y dónde siente eso en su cuerpo.

 

  • Si no se te ocurre ninguna situación y en función de la edad puedes jugar con él a que se imagine que es un guerrero o una guerrera y que va a luchar contra un dragón, que se mueva como si luchara. Y cuando le haya ganado pídele que note cómo se siente, qué parte de su cuerpo se siente fuerte y capaz.

 

Para poder ayudar a los niños y niñas a que se sientan mejor y recuperen su autoestima y capacidades no basta sólo con que se lo digamos porque quieren creerte pero no pueden. Es como decirle a alguien que se siente feo que le sienta muy bien la ropa, que está guapo o guapa, le va a gustar escucharlo pero no se lo va a creer.

Hemos de facilitar a los niños herramientas para regular su miedo, para sentirse bien desde el cuerpo más allá de lo racional. Y todo ello hacerlo con amor incondicional

Cómo sobrevivir al dolor y las secuelas emocionales que deja el maltrato

Si alguna vez has sufrido algún tipo de maltrato, físico o emocional, aquí encontrarás algunas pautas o ideas que te pueden ayudar a recuperarte del dolor, de la herida emocional que un trauma así deja en nuestro cuerpo y nuestra mente.

Gestionar las emociones

Quizás haya muchos momentos en los que la ansiedad, el miedo o la angustia lleguen a tu cuerpo de forma que te sobrepase, incluso te paralices. Estas emociones y sensaciones son parte de las consecuencias de haber vivido alguna situación traumática o violenta. Recuerda que el miedo es una emoción tan válida como cualquier otra, lo que necesitas es aprender a hacerlo tolerable, aprender a gestionarlo e integrarlo. Sentir miedo no te convierte en un cobarde o en débil, todo lo contrario, sólo con miedo conseguimos nuestros mayores logros. Permite que el miedo esté contigo durante unos segundos, reconoce cómo es en tu cuerpo en lugar de tratar de desconectarte de él o luchar porque no esté ahí. Observa qué sucede si te permites estar con tu miedo durante unos minutos. Cuanto más lo evites más miedo tendrás a sentir miedo. Acepta tu miedo, tiene sentido que esté ahí, forma parte de la herida que es el trauma y necesita tiempo para curarse. El miedo, a pesar del sufrimiento es “sólo eso”, miedo. Tú eres capaz de gestionarlo, eres más que tu miedo y lo que te dice la cabeza con él. Eres capaz de tolerarlo e integrarlo. Date tiempo.

“Sentir miedo no te convierte en un cobarde, todo lo contrario, sólo con miedo conseguimos nuestros mayores logros.”

Puede que sientas tristeza cuando pienses en lo que pasó, es normal, necesitas hacer un duelo de aquello, de las ilusiones perdidas, de lo que pudo haber sido diferente y no fue, del dolor que llegó después. Acepta y cuida de esa tristeza, sentir pena no quiere decir que estés herido para siempre, sólo es tristeza que necesitas cuidar para ir “drenándola” de tu sistema interno, de tu cuerpo, poco a poco. También tienes que saber que la tristeza y la rabia, que seguro sientes en muchos momentos, se dan la mano. Una oculta la otra, ¿sabes cuál?

La culpa es otra emoción muy habitual que surge después de vivir alguna situación de maltrato, abuso o violencia. Resulta totalmente irracional para cualquiera que se lo cuentes pero es normal que sientas culpa y que con ella pienses “podría haber hecho algo”. Te propongo que igual que con el miedo, te permitas sentir esa culpa. Te invito a que te imagines qué podrías haber hecho. ¿qué sucede? Recuerda que las heridas dejan cicatrices y que esas cicatrices cuentan tu historia, respeta esas cicatrices, respeta tu historia y las emociones que sientes, no tienes que avergonzarte de ninguna de ella. Para el manejo de las emociones te ayudará mucho iniciar el trabajo con mindfulness o meditación.

Recuperar la autoestima

Cuando se ha sufrido algún tipo de maltrato es normal que tu autoestima, lo que piensas de ti, haya sufrido muchos daños y puede que una parte de ti piense que no eres suficiente, que deberías haber hecho algo más, que eres débil o un cobarde. Recuerda que eres un superviviente y ten presente que sobreviven las personas fuertes, resistentes, tenaces, valientes, luchadoras… Todas esas cualidades están dentro de ti. Trae a tu mente todas aquellas situaciones a las que has sobrevivido, trae a tu mente aquí y ahora lo que has superado, trae a tu mente esas situaciones y conecta con las emociones y sensaciones que surgen en tu cuerpo. Conecta con tus capacidades.

Integrar los recuerdos

Posiblemente te vengan muchas imágenes y recuerdos de todo lo pasado. Si con ello llegan emociones negativas que superan tu capacidad de tolerancia significa que tu cerebro no ha sido capaz de procesarlas. Quizás sea el momento de ponerte en manos de un profesional que pueda ayudarte. ¿has oído hablar del EMDR?, en la página de servicios de Amare podrás encontrar más información.

Recuperar el entorno social. Volver a confiar

Es importante que estés rodeado de personas que te ayuden y con las que te sientas seguro. Es posible que te cueste volver a confiar, es normal pero todos necesitamos a nuestro alrededor personas que nos quieran, nos respeten, con los que pasar tiempo libre y disfrutar. Que te hayan hecho daño alguna vez no significa que vaya a volver a pasar y lo más importante, pase lo que pase, tú serás capaz de superarlo. Si no lo has hecho ya también puedes plantearte contarle a alguien de tu confianza lo que te ha pasado, te ayudará a ir elaborando tu historia y esa persona puede ayudarte a dar algo de perspectiva a lo que piensas y sientes. Recuerda que no tienes nada de lo que avergonzarte. Si estás sufriendo violencia de género llama ya al 016, teléfono gratuito que no deja rastro en tu factura de teléfono. Y recuerda que es posible recuperarse de un trauma, busca a las personas y profesionales que puedan ayudarte porque todos, alguna vez en nuestra vida, necesitamos personas que nos apoyen y echen una mano.